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 Numenor

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Kelithrandil of Numenor

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MensajeTema: Re: Numenor   Lun Jun 08, 2009 3:36 am

Yo les contare un poco de la tierra de mis ancestros, esto ocurrió en épocas remotas cuando la tierra no era curva y todos los caminos eran rectos y nuestra gente prospera y orgullosa, habíamos sido bendecidos por los poderes al haber combatido a su lado contra la sombra del norte. Los antiguos Señores de occidente nos llevaron a una isla que crearon en el gran mar y se nos concedió una vida tres veces más larga que la de cualquier otro mortal, excepto la de mi casa que era cinco veces más larga. La isla fue llamada por lo Señores: Andor en el lenguaje de los primeros nacidos, que significa la Tierra del Don, pues fue levantada por Ossë desde las profundidades del océano interior, y fue fortalecida por Aüle el Poder herrero que en ella enterró metales tales como la plata, el hierro, el cobre y el estaño. Su esposa, la señora Yaväna la enriqueció con hermosos arboles de madera perfumada. Nuestros hermanos mayores, los Eldar, llevaron arboles con exquisitos frutos, flores que no morían, aves que cantaban todo el día, y fuentes de Avallon que crearon jardines por los cuales paseaban incluso los hijos de los poderes, pero sobre todos los regalos, en nuestra isla se planto el retoño del mas antigüo de todos los árboles, un árbol blanco que se plato en el Jardín del Rey. A esta tierra llamada Andor, pero mi pueblo la llamo Vinya la joven; la joven, y en los días de orgullo la llamamos Númenor, es decir Oesternesse, pues era la mas occidental de las tierras, la que más se encontraba cerca de los Poderes, la gran tierra de Valinor.

Con el paso del tiempo mi tierra Númenor se hizo grande y gloriosa, en todo mas semejante a los Primeros Nacidos que cualquier otra raza de hombres; sin embargo no tan sabios y hermosos como los Eldar. Sobre todas las artes preferimos la construcción de navíos y nos convertimos en marinos como no volverán a verse jamás, navegamos desde las puertas de la noche hasta las puertas de la mañana del Este, desde los hielos del Norte hasta la oscuridad en el sur.

Después de quinientos años, nos atrevimos a regresar a la tierra que habíamos dejado, pues nuestras ansias de aventuras nunca desaparecía en nuestro corazón y así fue como volvimos a la tierra media. Ahí encontramos a nuestros hermanos perdidos, los que no quisieron partir a la Tierra del Don, parece que algún mal había caído en esas tierras mientras nosotros vivíamos en la beatitud de los Poderes, así que decidimos construir puertos temporañes y ayudar a estos hombres, sin embargo siempre llevábamos el amor por nuestra isla en nuestros corazones, por lo que no nos demorabamos mucho y partíamos de estas tierras prometiéndoles que regresaríamos para ayudarles, cosa que cumplíamos con el mayor de los gustos y ellos nos recibían con alegría cada vez que veían las velas de nuestros barcos; sin embargo mientras más nos adentrábamos en la tierra media, observamos que la mayoría de los hombres nos temían y huían de nosotros, pues una sombra se agitaba en la tierra media, pero nosotros dormidos en nuestro sueño nunca la vimos, así fue como la oscuridad se extendió por los hombres de la tierra media pues nuestros barcos nunca se demoraban mucho en ningún lugar, surcando todas las aguas del mundo, buscando sin saber qué, pero nuestros corazones se encontraban volcados a occidente y empezamos a anhelar la beatitud inmortal de Valinor; y así fue como nuestro deseo e inquietud creció a la par que nuestro poder y nuestra gloria.


Ahora bien, los Poderes nos habían impuesto una orden, que fue nunca navegar mas allá de la isla Solitaria (Avallon) que era su ciudad-puerto, así como no desembarcar en Valinor, la tierra inmortal, pues aunque eramos grandes, seguíamos siendo mortales y los poderes no tenían permitido quitarnos la fatiga del mundo, y así todos moríamos, incluso el rey y la reyna, para los ojos de los primeros nacidos era solo una vida breve. Y así después de 2000 años desde la fundación de Númenor empezamos a murmurar contra ese decreto, y hubo descontento entre nosotros.

En ese tiempo todavía había Eldar al oeste de la tierra media con los cuales teníamos una alianza cercana, además de que ellos eran los que nos protegían a nuestros hermanos en la tierra media. Nos informaron que estaban siendo atacados por un antiguo enemigo, sirviente del poder caído, un ser que no era ni elfo ni humano, era del antiguo circulo de los poderes y el más fuerte de los vasallos de la primer sombra. Nos dirigimos al auxilio de los Eldar y desembarcamos detrás del ejercito de este ser y junto con los Eldar aniquilamos su ejército, sin embargo el escapo, pero en la euforia de nuestra gran victoria, no nos importo, pues pensábamos que ningún ejercito podría comparase al poder de Númenor.

Ahora bien, sucedió que nuestro orgullo creció desmedido después de la victoria contra este poder caído, y empezamos a buscar sin pausa los secretos para prolongar la vida y envidiamos a nuestros hermanos mayores, los Eldar y ya no quisimos tratar con ellos. Fue así como Númenor se dividió, estaban los fieles al Rey que deseaban la vida eterna, y los fieles que seguían a una rama de la realeza que adoraban y respetaban a los Señores. Desde entonces cada vez que nuestros barcos iban a la tierra media, ya no era para ofrecer consuelo o ayudar a los hombres, sino a cobrar tributo y a llenar nuestra tierra de oro y mithril, pues estos metales nunca los encontramos en nuestra isla.

Ahora bien pasaron cerca de 2000 años más en los que nuestra poder no paro de aumentar, sin embargo nuestra gloria se detuvo. En ese tiempo estallo una fuerte disputa entre los fieles y los hombres del Rey, ya que al trono llego Tar-Palantir y el quiso volver a acercarse a los Poderes y arrepentirse del camino herrado de Númenor, pero su sobrino Calion lo odiaba pues el seguía los pasos de los otros reyes que odiaron a los señores, y con el paso del tiempo Tar-Palantir murió y su hija subió al trono, pero Calion lo impidió y se caso con ella a la fuerza y ocupo el lugar del Rey. En ese tiempo la sombra que habíamos vencido se hizo poderoso de nuevo en la tierra media y temió nuestro poder y que le arrebatáramos su dominio, por lo que rehízo su ejército y juro destruir hasta el último Númenoreano. Y Tar-Calion oyó también rumores acerca de su odio por nosotros, que nos aniquilaría y seria un rey más grande que el de Númenor.

Así fue como contra el consejo de los Eldar y el de los Poderes embarcamos nuestro ejército para destruir esta vez por todas a esa sombra que su nombre ignorábamos. El orgullo de nuestra flota ese día no puede ser descrito; 1000 barcos con 1000 hombres cada uno, como expresar el momento del desembarco y la marcha posterior contra el ejercito de la sombra. Ese día no hubo enfrentamiento, pues su ejército al ver el nuestro huyo como paja frente a un viento fuerte, y el antigüo enemigo se quedo de pie solo.

Fue arrodillado, y encadenado llevado a Númenor donde se convertiría en el esclavo de Tar-Calion, nuestra vanidad no conocía limites, pero eso fue nuestra perdición, pues al fin conocimos el nombre de la sombra, su nombre era Sauron. Sauron en poco tiempo logro hallar la piedad del Rey, y no mucho después se convirtió en uno de sus consejeros, pues el contradecía todas las lecciones que nos habían enseñado los Poderes y nos dijo que el Único, el creador era solo una mentira creada por los Poderes para gobernarnos y que el verdadero señor era al que no debíamos pronunciar, Morgoth, el negro enemigo del mundo.

Su astucia era grande, pero no a todos pudo convencer, el señor de los fieles de Númenor no le creyó, el era Amandil pariente de Tar-Palantir y parte del consejo, y Sauron lo odiaba pero no podía hacerle daño, pues era querido por el pueblo. Sin embargo con el tiempo Tar-Calion envejeció y el temor a la muerte le hizo seguir las instrucciones de Sauron, el cual le dijo: Valinor la ciudad de los Poderes encierra el secreto de la inmortalidad y solo el Rey de Númenor debe ser dueño de ese conocimiento. Y así Númenor se preparo una vez mas para la guerra y fueron los días mas oscuros para nuestra amada isla, los mares se agitaban y los barcos naufragaban, los rayos caían sobre nuestra tierra y mataban a la gente e incluso veíamos a las águilas de los Poderes acercarse a nuestra isla en formación de ataque.

Pero Amandil el señor de los fieles llamo a su hijo, Elendil y le dijo: Temo que Númenor no sobreviva al ataque de los Poderes y la isla sea destruida, así que zarpare hacia Valinor e intentare hablar con Manwe (señor de los Valar y Rey del mundo bajo la egida de Iluvatar, el creador) y pediré clemencia para Númenor y nuestra amada gente, es posible que no regrese, si no lo hago por favor cuida de los nuestros. Elendil solo pudo contener su tristeza pues sabía que no volvería a ver a su padre, pero acepto la responsabilidad que se le dio. Así Amandil zarpo en secreto hacia el Oeste.

Ahora Sauron y Tar Calion estaban listos para la guerra, y Sauron construyo un gran templo en el centro de Númenor adornado con plata en el techo y allí mando quemar a todos aquellos que fueran enemigos del Rey, en otras palabras los fieles de Númenor, además de que ansiaba quemar el árbol blanco de Númenor, pero el Rey se oponía, porque pensaba que ese árbol estaba ligado al linaje de Númenor. En ese momento un rayo cayó sobre el templo y lo partió a la mitad pero Sauron estaba indemne, por lo que el Rey decidió obedecerle al ver como había escapado a la furia de los Poderes, pero Elendil supo de esto y lloro al saber el destino que le esperaba al árbol blanco, fue escuchado por uno de sus hijos, Isildur, que decidió rescatar un retoño del árbol blanco pero fue herido por los guardias del Rey aunque no supieron quien había sido. El árbol fue llevado al templo de Sauron y quemado leño por leño.

Así Sauron decidió que era tiempo de la guerra y el Rey subió a su barco con la mayor flota que el mundo había visto desde que había sido creado. El Rey mando matar a Elendil pero el pudo evitar a su asesino y embarcarse con todos los fieles que quedaban en siete barcos, junto con su hijo Isildur y el retoño del árbol blanco pues no podía esperar más a su padre, y navego hacia la tierra media, en dirección contaría al Rey.

Y así fue como Sauron se quedo en Númenor sonrió dos veces, la primera al pensar en cómo el rey se había dejado engañar por él, la segunda al pensar en cómo los numeroneanos perderían contra los Poderes y hubo una tercera en la que estallo en carcajadas, al pensar en que ya no tenia obstáculos en la tierra media. Pero no calculo la fuerza de los Poderes....

Pues en el momento que la vanguardia Númenoreana desembarcaron en Avallon, el puerto de los Dioses, lo encontraron vacio, y el Rey se creyó vencedor y mientras caminaba triunfalmente, sintio un terremoto y un potente ruido estallo en el cielo....

Pues Manwe no se encontraba indiferente y se encontraba colmado de dolor y tristeza por la traición de Númenor, y en su mente hablo con Iluvatar y le regreso el gobierno del Universo por un momento, y el destino y la forma del mundo cambiaron. Los Poderes rompieron su silencio y manifestaron su poder; y Valinor se separo y una grieta apareció en medio del gran mar al este de Avallon.

El gran Mar se precipicio en el abismo, y el sonido de las aguas que caían lleno toda la tierra y el vapor de las catara se elevo sobre las montañas eternas. Y la flota se precipito y quedo destruida, avallon el puerto de los Poderes y el lugar donde se encontraba el rey impostor y sus guerreros fue enterrada bajo las rocas de las montañas que se desprendían; y se dice que yacen cautivos en las Cavernas de los Olvidados , hasta el día del juicio y la Batalla Final.

Entonces Iluvatar hizo retroceder los grandes mares al este ys hicieron nuevas tierras y nuevos mares y el mundo quedo disminuido, pues Valinor fue transportado al reino escondido. Y desde entonces no importaba cuanto se navegara, ningún hombre puede llegar al verdadero Oeste pues todos los caminos so curvos y se regresa al lugar de partida. Hubo inundaciones y una gran confusión de aguas, y el mar cubrió muchas tierras que habían estado secas tanto al Oeste como en el Este de la tierra media.

Asi fue como Númenor, nuestra Númenor al estar al este de la Gran Grieta, fue completamente derribada y engullida por el mar y su gloria pereció devorada por el precipicio junto con Sauron. Fue de esta manera que Elendil lo vio desde la proa de su barco, y así fue que protegido por el muro de Númenor, Elendil fue transportado en una inmensa ola y vientos de furia, y fueron depositados como caídos del cielo en la tierra media.

Y así unos pocos nos salvamos de la destrucción de Númenor, pero llevábamos la sensación del exilio en nuestros corazones y anhelábamos el occidente, por lo que construimos barcos para observar que había pasado, pero nunca encontramos a Númenor, ni a Avallon, solo regresábamos al mismo lugar y supimos que el mundo se había vuelto redondo. Aun así había Elfos en estas tierras, pero Iluvatar no los olvido, así que permitió que su barcos se elevaran de los mares circulares y siguieran el verdadero camino al oeste, mientras que nosotros solo alcanzábamos a tener visiones de lo que había sido, de esta manera dirigimos nuestra mirada a la tierra media y jamás volvimos a pronunciar el nombre de nuestra amada Númenor pues el peso de la tristeza en nuestro corazón era insondable, desde ese momento la llamamos "Atalante" que en adunaico, nuestro idioma, significa: La Sepultada.



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